Skip to content

24 de mayo: Aniversario de Tierra Somos

Tierra Somos ha sido un blog nacido en pandemia. Pero de pandemia no tiene nada. De hecho ha sido un proyecto personal pendiente desde el 2016 que quise lanzar blogs y contar mi vida en Alemania.

Cuando lancé Tierra Somos, yo tenía 26 años y estábamos encerrados todos por el COVID. Yo, en mi departamento en Múnich, pensaba en cómo no aburrirme y sobretodo en cómo desfogar todas las cosas absurdas que vivenciaba desde un puesto de trabajo en un corporativo que guardaba poca coherencia, hasta una realidad de reportes climáticos del IPCC que iban saliendo y que se hacían cada vez más tenebrosos (incluso en aquel entonces, ahora están todos mil veces peor, versión infierno).

Me urgía compartir con el mundo lo que venía viviendo como ecóloga, observando como científica joven en formación y como joven activista ONU desde el 2018.

Pasé muchas horas de encierro en aquella primavera del 2020, ideando el mejor nombre para este blog, mío. Mi mejor amigo me sacó a hacer canotaje, hicimos Wanderungen (caminatas) y no sé a cuantos lagos en Munich bicicletée. Trabajé todo mayo para despejar mi mente y mientras un pájaro carpintero (Specht) me visitaba cada mañana, yo dilucidaba:

Quería un nombre de esencia trascendental, pero que no termine siendo un título clásico o aburrido. También quería un nombre casi lema, medio disruptivo, con pensamiento transversal, contracorriente (porque me dicen siempre que soy contreras), pero no quería una etiqueta que me hiciera sonar a ecóloga amargada antisistema o antisocial (cosa que no soy, porque de hecho creo en la empresa, y no, no hablo de empresas crematísticas, sino más bien de otro tipo de empresas, pero eso lo veremos en otro momento).

De alguna manera, recordé el versículo que recitamos todos los católicos que practicamos la fé cada miércoles de ceniza:

(Dios le dijo a Adán) «… Pues tierra eres y en tierra te convertirás» (Génesis 3:19)

Básicamente de ese versículo, saqué el nombre. Primero porque en alemán suena más bonito:

«Aus Staub sind wir, und zum Staub kehren wir zurück»

Y ahora pareciera que el nombre lo puso Dios, y que yo sólo lo encontré. La Palabra de Dios siempre está viva, y la Palabra es antigua, pero no aburre, es siempre en tiempo presente y jamás pasa de moda. Prácticamente con ello cumplí mis ambiciosos requisitos para nombre interesante.

Entonces fue eso. Y además como ecóloga, hay bastante ciencia natural en ese versículo verdadero. Cuando leo el versículo medito en que somos de la tierra (del planeta Tierra) y que de hecho estamos hechos de tierra (elementos vitales CHON – algunos le dicen polvo de estrellas). Pero es también verdad de que en tierra nos convertiremos (polvo, porque moriremos y nuestros cuerpos se degradarán), o tal vez, nos convertiremos en polvo antes, si es que la humanidad así lo detona (entiéndase el doble sentido del verbo «detonar», boom).

Entonces todo tuvo sentido. Y así nació el nombre. Lo otro es algo además bien loco. Resulta que lancé el blog de Tierra Somos un 24 de mayo del 2020. Y adivinen qué (y de eso me vengo a enterar recién en mayo del 2025): el Papa Francisco había publicado su excelentísima Encíclica Laudato Si justamente un 24 de mayo (si bien del 2014) – el punto es que fue un 24 de mayo.

Son Diocidencias (coincidencias divinas). Y quizás un mensaje de aliento. No he escrito mucho en Tierra Somos, pero he comprado el dominio web porque necesito que esta bitácora se mantenga con vida. No he escrito por miedo. Porque mi corazón y espíritu quieren exponer muchas cosas. Pero también tengo miedo de represalias.

Quizás lo más loco para ustedes lectores (o sea 01 amigo que me lee y yo de nuevo) es tener un blog ambientalista y no haber publicado de hecho sobre un suceso tan importante para mi vida como fue hablar en la COP21 en Escocia, como ponente en la zona de negociadores. Hablar ahí y notar tanta falta de coherencia, desidia circense, y criminalidad climática pre-acordada, fue como una bala en el alma. No me he podido recuperar desde entonces. Es muy absurdo ver a tantos negociadores paseándose con sus mejores trajes, cuando no deberían de negociar banalidades, sino mas bien el futuro del Planeta, de sus especies, de la vida en este planeta, de la vida de la humanidad.

Sin embargo es neceser recordar que un aniversario es para celebrar las cosas buenas y nobles, no las cosas malas e inútiles. También es un oportunidad para sincerarme.

Celebro este tierno aniversario de Tierra Somos como un proyecto que persiste. Que persiste a pesar de todo. A pesar de mi mudanza intercontinental y múltiples eventualidades – no tan positivas – en los últimos años. Este proyecto o afán vital crece, hoy un año más, un centímetro más, una entrada más. Y tal vez de manera vaga, imperfecta, descontinua, pero de alguna forma, todavía con vida, trato yo aquí de evangelizar un poquito más sobre la importancia de proteger el pulso de vida de este planeta.

Y evangelizo sobre un bien, que me entristece que quizás pueda desaparecer antes de que yo logre algo a su favor – pero ese dolor real, actual, ya es historia para otro blog.